¿Qué significa ser viajera? (y colombiana)

Un escrito de Diana Claudine Flórez Páez sobre su vida por el mundo como colombiana y su hermosa visión de lo que ser viajera significa.


Soy viajera, colombiana. También soy otras cosas que junto a viajar desempeño. Soy profesional con grado de maestría, por ejemplo.

Mi pasión comenzó a los tres años, edad de la cual tengo recuerdos. Sin embargo, yo digo que a los seis, edad en la que leí Las Mil y Una Noches; libro que me puso a soñar y a volar desde un chinchorro hasta Oriente.

Quizá antes, estando en el vientre de mi madre o quizá nací con el gen, porque ser viajera es un talento. El don que tienen los artistas, es el don que tienen los viajeros; unos pintan o cantan y otros viajan. Cuando se viaja careciendo de ese don, la cosa sale mal, la gente se incomoda e incluso sienten frustración y amargura caminando un paraíso.

De los seis a los quince años, recorrí casi toda Colombia gracias a mis padres. Me hice sensible a las diferencias y a los cambios culturales, comprendí y respeté la diversidad en todas las especies y valoré cada esquina, cada azul de mar, de cielo, cada trozo de comida, cada fruta, cada retoño de cada rincón de mi país, al cual amo profundamente y del cual dejo el nombre muy en alto en uno y otro y otro lugar al que vaya.

A los quince años, en mi primer viaje sola, a Europa, decidí que viajar era mi objetivo y con base en este planeé mi vida y la delineé de tal forma que nada obstruyera mi pasión de ser viajera. Quien compartiera mi espacio, por ejemplo, debía haber nacido también con ese gen.

Hoy, millones han viajado más que yo. 
Un buen viajero no compite por número de viajes. Un buen viajero elige el destino con base en la explosión interna de su volcán devorador de cultura, de acuerdo con sus gustos, sus expectativas, sus sueños. De acuerdo con los olores que naveguen en su recuerdo olfativo, de acuerdo con la fantasía que haya creado en su mente y ¡a tantas otras cosas!.

Pero jamás por moda o porque «le recomendaron», porque un viajero simplemente ya sabe qué quiere conocer.

Y en ese maremoto interior caminante he elegido destinos remotos, que como colombiana han sido difíciles de lograr.

Digo como colombiana por muchas razones: una de ellas la devaluación del peso, siempre frente al dólar; otra que para la mayoría de países requerimos tramitar una visa; la distancia hacia ciertos lugares; las barreras comunicativas porque, principalmente de mi generación hacia atrás, aprender otro u otros idiomas no fue nuestro fuerte.

Y muchas otras dificultades, pero hay dos que han sido y seguirán (no sé hasta cuando) siendo karma: el narcotráfico y la prostitución.

Mi aspecto físico me ha hecho pasar desapercibida en muchos lugares del mundo. En Egipto me creían rusa, en Turquía francesa, en China me creían estadounidense, claro que por los kilitos de más. Me han dicho incluso que parezco española, pero jamás he negado el sello de mi pasaporte colombiano.

Y es precisamente cuando ven mi pasaporte que en algunos países ha habido discriminación. Cabe aclarar que yo no viajo en tour ni en grupo desde mi país; solo lo hice una vez en mi historia de ser viajera. (Conoce aquí algunos consejos para dejar el miedo y viajar sola)

Lo que significa ser viajera colombiana
Diana Claudine Flórez Páez en su viaje por Turquía

En Holanda, por ejemplo, tan pronto el guardia vio la carátula, llamó a un intérprete. Yo me negué a responder en español y me negué a hablar con el intérprete. Le hice comprender al guardia que no iba como «mula» o como prostituta, que ser viajera era mi vida y que mi pasaporte, con orgullo, colombiano, tiene sellos de muchos países y la hora de Holanda había llegado.

Podría narrar millones de anécdotas de viajes entre las cuales desafortunadamente también hay algunas discriminatorias. Situaciones que he sorteado con la frente en alto, porque ser viajera y colombiana no me hace ser diferente.

He vivido muchos momentos felices en mis viajes: olores, colores, rostros, sonrisas, idiomas, trajes, danzas, vestidos, platos, tradiciones, cultura. Y después de todos esos viajes, hoy digo con orgullo que me siento feliz de ser colombiana.


Síguenos en Facebook e Instagram y entérate de más historias y anécdotas de viaje. Recuerda que tú también puedes compartir la tuya, porque este espacio es para todos.

Please follow and like us:

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *