Una increíble caminata a Machu Picchu

Anécdota del día que subí caminando Machu Picchu y su montaña.

Estaba con una amiga de vacaciones en Perú, solo 10 días en los queríamos visitar los lugares más importantes, entre ellos Machu Picchu.

La noche en la que llegamos a Cusco pensamos dar una vuelta para comer algo y madrugar al día siguiente a Aguas Calientes, pero la salida se convirtió en una gran fiesta que terminó pasadas las 4:00 am.

En la mañana nos levantamos como pudimos y empezamos a preguntar por la van para ir hasta Aguas Calientes, ya que no queríamos gastar tanto dinero en el tren, pero para nuestra sorpresa había una huelga que no permitía el paso de autos.

Muy preocupadas y después de mucho buscar cómo irnos, conseguimos un transporte que nos dejó en Ollantaytambo como a las 7:00 p.m. Ahí, y debido a la huelga, era obligatorio tomar el tren. No podíamos perder esa oportunidad porque ya habíamos comprado las entradas a Machu Picchu y a una de las montañas desde la que esperábamos tomarnos la mejor foto de nuestras vidas. El problema es que había demasiada gente atascada por la huelga y los boletos de los trenes se estaban agotando.

Casi rogando y con lágrimas en los ojos, logramos convencer a una chica de la empresa de trenes para que nos vendiera dos puestos en la salida siguiente. Pero como no teníamos pensado hacer ese gran gasto, nos quedamos sin dinero para pagar el bus que finalmente te deja en Machu Picchu. Ya nada importaba, teníamos que llegar como fuera.

La gente nos decía que era una caminata de aproximadamente una hora y como nuestra entrada al lugar era para las 6:00 am, nos organizamos para salir a las 4:00 am del hostal con una mochila y muy abrigadas porque estábamos en pleno invierno.

Caminando hasta Machu Picchu

La primera parte que es como una carretera estuvo bien, pero cuando llegaron las escaleras se puso un poco difícil: empezamos a sudar y nos temblaban las piernas. Como hacía tanto frío, no podíamos parar para no perder el calor del cuerpo. Buscamos fuerzas y entre nosotras nos animamos a seguir adelante.

Nuestras entradas incluían la subida a la montaña de Machupicchu y pensamos que luego de tremenda caminata ya nada nos sería difícil. Pero al ingreso de la montaña preguntamos cómo era el trayecto y un empleado del lugar nos dijo que el tiempo de subida de esa montaña era de una hora y media, además de otras dos horas de bajada. Ahí nos dimos cuenta de la idea loca que habíamos tenido, pero otra vez seguimos adelante.

Subíamos y subíamos pero no le veíamos fin a la montaña, hasta que pasaron una chicas diciendo que nos quedaban 10 minutos para llegar a la cima por el horario de cierre.

Corrimos con todas nuestras fuerzas para alcanzar a ver lo que tanto soñábamos, esperando tomarnos una foto increíble con Machu Picchu al fondo. Cuando por fin llegamos al último escalón, muy cansadas, nos llevamos una gran decepción porque a pesar de la vista hermosa, Machu Picchu se veía lejísimos, como una pequeña cosa que cabía en nuestras manos.

Cuando llegó el momento de bajar, casi no podíamos del dolor en las piernas. Nos tomó más de dos horas descender para llegar a las ruinas y cuando al fin llegamos, ya “estábamos en la ruina”.

Please follow and like us:

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *